Primero de mayo, 1956. Dos hermanos hidalguenses, Arturo y Gustavo Martínez McNaught, salen de su ciudad natal de Pachuca equipados con dos bicicletas de carrera usadas, 100 dólares, 7 kilos de equipaje y el férreo deseo de cruzar el continente a dos ruedas. Pasados ochenta y dos días, 5,600 kilómetros y 14 llantas, arriban a la ciudad de Toronto, Canadá.
Medio siglo después, Arturo y Gustavo, ya entrados en su séptima década, volverán a recorrer ese camino. Los hermanos estarán acompañados por un pequeño equipo documental, dos jóvenes ciclistas y el férreo deseo de hacer una película.
Una película acerca de una hazaña extraordinaria.
Una película acerca de dos jóvenes impulsados por un sueño.
Una película acerca de esos dos jóvenes, 53 años después.
Una película acerca de la memoria.
Una película acerca de los cambios en la geografía, las sociedades y los hombres.
Los dos hermanos son nuestros personajes principales así como nuestros guías narrativos, pero el protagonista real de esta historia es el tiempo. O, mejor dicho, el paso del tiempo: las huellas que deja sobre rostros, paisajes y vidas.